Hola a todos!

Como sabéis, este viaje lo hicimos el año pasado pero con el cambio del blog perdí la entrada entera y tenía ganas de volver a publicarlo.

De esta forma, quiero enseñaros paso a paso todo lo que hicimos en nuestro viaje a SRI LANKA, así que empezamos :)!

Salimos del aeropuerto de Barcelona súper temprano por la mañana y después de unas cuantas horas de vuelo hicimos nuestra primera parada en Doha, Qatar y lo cierto es que me sorprendió gratamente dado que es que es un buen aeropuerto para hacer una escala y esto es porque es muy moderno y está muy bien adaptado, eso básicamente se traduce en que hay Macs por todas partes con acceso gratuito a internet y hoy en día, eso nos salva a todos.

Eso si, si vais a estar mucho rato, os aconsejo que no vayais en shorts o falda ya que por ser mujer y no llevar turbante los hombres allí ya te miran más de la cuenta (y no muy bien), así que mejor no llamar mucho la atención.

Después de tropecientas mil horas de avión, por fin llegamos a Sri Lanka (allí era de día y habíamos pasado el resto del día en el avión así que no pudimos dormir, como podeís ver en nuestras caras, pero había que aprovechar el día).

A la salida del aeropuerto nos esperaba Anura, nuestro guía. Decidimos contratar desde España a un guía que nos acompañara todo el trayecto por el país ya que hay varias agencias españolas que trabajan con guías autóctonos que te llevan en coche (con aire acondicionado) por los lugares más turísticos (y no tan turísticos) y te ayudan en todo momento. (Si necesitáis su contacto, dado que os lo recomiendo muchisimo, habladme por direct en mi instagram).

Es así que, al vernos la cara, lo primero que hizo fue llevarnos a tomar Agua de Coco (según él una de las mayores delicias) para coger fuerzas.

Para aprovechar el día, Anura nos llevó a Minneriya National Park, una reserva de elefantes, pero a pesar de la foto que viene a continuación, es la única cosa de la que me arrepiento de todo el viaje. Jamás volveré a subirme a un elefante de nuevo, esos pobres animales estaban explotados para los turistas, atados con cadenas y controlados fuertemente por los chicos (si os fijáis en la foto, en las patas llevan todo de cadenas). Me dió muchisima pena ver como trataban a los animales para un paseo de 10 minutos.

Así que os aconsejo que vayáis a alguna reserva o safari dónde podáis ver a los elefantes pero en libertad.

Una de las mejores experiencias de Sri Lanka fueron los restaurantes locales a los que Anura nos llevaba ya que además de ser tremendamente baratos, eran tremendamente exquisitos.

 

 

Eso si, tened cuidado si como yo no os gusta o no os sienta bien el picante, porque es un país dónde solo existe la comida picante y tienes que ir preguntando constantemente: ¿Pica? a lo que ellos te responden: A little bit spicy (huye, pica y pica mucho), fíate solo de cuando te digan: is not spicy (entonces picará un poco, pero es pasable).

Os aconsejo que no vayáis a los típicos restaurantes grandes (y menos a las marcas grandes de comida rápida) y os paséis por este tipo de restaurantes que valen totalmente la pena y os aseguro que comeréis muy bien por muy poco precio, además el trato era excelente.

Tengo que deciros que algo que me sorprendió muchisimo fueron los sabores, porque por ejemplo, en la foto parece que haya un pancake y que vaya a tener el sabor más o menos a “pan” (como estamos acostumbrados en Europa) pero nada más lejos de la realidad, ya que no sabia para nada como me esperaba (además picaba).

El día siguiente, Anura decidió que teniamos que visitar una maravilla:

Es simplemente una pasada, visitar Sigiriya es algo que no es optativo si visitais Sri Lanka. Creo que a día de hoy es uno de los lugares más bonitos que he visitado en el mundo (además repleto de historia).

Pero sí que os aconsejo que escojáis un día en el que haga sol (que no haya niebla ni vaya a llover) porque así podréis tener más visibilidad a lo alto de Sigiriya.

Vale, la entrada vale unos 28€ por persona (creo que fue la entrada más cara que pagamos en todo el país) pero lo cierto es que merece muchisimo la pena visitarlo. Para subir a lo alto de la roca, sinceramente, os vais a morir (creo que no he subido tantas escaleras en mi vida) pero una vez llegas a lo alto de la roca, es espectacular. Alcanzas a ver hasta el horizonte y es un lugar dónde sientes una calma increible (aunque está lleno de monitos).

Os recomiendo que vayáis por la tarde, que os de tiempo a subir y una vez allí podaís ver la puesta de sol: es algo fuera de lo normal…

Ese día, Anura nos llevo a la tarde noche a un spa local para que nos hicieran un masaje después de subir tantisimas escaleras.

Estas fotos son de los próximos dos días (recuerdo que estaba super cansada y lo podéis comprobar en nuestras cara..) fueron en las ruinas de Jetavanaramaya. Estaban todas al aire libre y sinceramente me pareció todo de otro mundo. Era todo inmenso y de una belleza inhumana.

Eso si, tened muy claro que si vais a haceros fotos NUNCA JAMÁS podéis darle la espalda a una estatua de Buda. Además los locales vigilan muchisimo eso y si han visto que te has hecho una foto de espaldas a Buda te hacen incluso borrar la foto. Para ellos es una falta de respeto enorme. Así que preparad vuestro mejor perfil.

Muy cerquita de estas ruinas esta el famoso Buda reclinado en Dambulla. Està dentro de un parque precioso e inmenso (como la mayoría de cosas en Sri Lanka) y realmente no me esperaba que la figura estuviera situada junto a otras dos esculturas de Buda tan sumamente grandes.

La verdad es que en este parque no estuvimos mucho rato ya que era muy fácil de ver.

Más tarde fuimos a uno de los lugares más bonitos del país (eso si, preparaos para subir millones de escaleras de nuevo).

El templo de Oro en Dambulla es el templo dónde hay más budas. Hay budas por todas partes, grandes pequeños, sentados, de pie, reclinados, tantos como puedas imaginar.

Además está arriba de una colina y las vistas son muy parecidas a Sigiriya.

El lugar transmite una calma increible. Es de otro mundo.

Eso sí, a este lugar no podéis ir en shorts o falda corta. De hecho, en casi todos los templos debes ser respetuosa e ir en pantalón largo (algo que también agradecí ya que así no me acribillaron tanto los mosquitos).

Ese día fue muy productivo y Anura, nuestro guía, para desconectar, nos llevó a las tiendas locales a conocer un poco más la cultura del país y concretamente nos llevó a una tienda de ropa (me caló enseguida). Os tengo que reconocer que no he entrado en una tienda dónde me hayan tratado mejor. Además, a las chicas de allí les apasionan las marcas.

Recuerdo que llevaba un reloj de Michael Kors y una de las chicas se emocionó muchisimo al dejarle probar en su propia muñeca el reloj (y encima por ese detalle me trataron mejor aún si cabe).

Tengo que decir que los vestidos eran comodísimos. Y aunque no lo parece, super fácil de poner.

Continuamos visitando templos cerca de Dambulla porque se nos acaban las horas en Sri Lanka antes de volar a Maldivas y Anura nos llevó a visitar una fábrica de té.

Os recomiendo muchisimo que compréis Silver Tea. A mi que no me ha gustado el te en la vida, me apasioné a ese mismo té.

Recomendadísimo 100%.

Teniamos media día por delante antes de viajar a Maldivas y decidimos pasarlo en el Hotel de relax. Sinceramente, después de unos días sin parar ni un segundo, agradecimos muchisimo poder pasar unas horas descansando antes de los vuelos.

Este hotel lo reservamos cerca del aeropuerto para no perder mucho tiempo y realmente habían muchisimos hoteles sobre el mismo precio que tenian muy buena pinta cerca del aeropuerto.

Y nos fuimos a Maldivas…